El futuro de nuestra mente

Michio Kaku

Michio Kaku - El futuro de nuestra mente
  1. "Para quienes creen, no es necesaria ninguna explicación; para quienes no creen, ninguna explicación será suficiente." Ignacio de Loyola.
  2. El cerebro pesa únicamente alrededor de kilo y medio, sin embargo es el objeto más complejo del sistema solar.
  3. El cerebro y el alma eran dos entidades separadas, una filosofía denominada «dualismo».
  4. El hemisferio izquierdo es el que controla la parte derecha del cuerpo y viceversa.
  5. Penfield descubrió que, cuando estimulaba ciertas áreas del lóbulo temporal provocaba que sus pacientes rememorasen vívidamente recuerdos que habían olvidado mucho tiempo atrás. Se dio cuenta de que estaba estimulando recuerdos sepultados en las profundidades del cerebro.
  6. Todos los lóbulos del cerebro se dedican a procesar las señales procedentes de los sentidos, excepto uno: el lóbulo frontal.
  7. En la corteza prefrontal, la parte delantera del lóbulo frontal, es donde se procesa la mayor parte del pensamiento racional. Si esa zona sufre daños, estos pueden afectar a nuestra capacidad para hacer planes o proyectar en el futuro.
  8. El lóbulo parietal está situado en la parte superior del cerebro. El hemisferio derecho controla la atención sensorial y la representación de nuestro propio cuerpo. Las lesiones en esta área pueden provocar muchos problemas, tales como dificultades para localizar partes de nuestro cuerpo.
  9. El lóbulo occipital se encuentra en la parte posterior del cerebro y procesa la información visual procedente de los ojos. Las lesiones en esta área pueden provocar ceguera o problemas visuales.
  10. El lóbulo temporal controla el lenguaje (únicamente la parte izquierda), así como el reconocimiento visual de los rostros y determinados sentimientos emocionales. Una lesión en este lóbulo puede hacer que perdamos la capacidad de hablar o que seamos incapaces de reconocer los rostros conocidos.
  11. En 1967 el doctor Paul MacLean aplicó la teoría de la evolución de Charles Darwin al cerebro. Para ello, lo dividió en tres partes:
  12. 1. Las partes posterior y central del cerebro, que contienen el tronco encefálico, el cerebelo y los ganglios basales, son prácticamente idénticas al cerebro de los reptiles. Conocidas como «cerebro reptil», son las estructuras más antiguas del cerebro, y dirigen funciones animales básicas como el equilibrio, la respiración, la digestión, los latidos del corazón y la presión sanguínea. También controlan comportamientos como el instinto de lucha, de caza, de apareamiento y la territorialidad, que son necesarios para la supervivencia y la reproducción. El origen del cerebro reptil se puede trazar hasta hace unos quinientos millones de años.
  13. 2. «Cerebro mamífero», o sistema límbico, que está situado junto al centro del cerebro, alrededor de una parte del cerebro reptil. El sistema límbico está muy desarrollado en los animales que viven en grupos sociales, como los simios. El sistema límbico es fundamental a la hora de identificar los posibles enemigos, aliados y rivales. Las partes del sistema límbico que controlan comportamientos cruciales para los animales sociales son: El hipocampo, es la puerta de entrada a la memoria, donde se procesan los recuerdos a corto plazo que dan lugar a los recuerdos a largo plazo; su nombre significa «caballito de mar» en referencia a su forma; una lesión en esta área acabaría con la capacidad de crear nuevos recuerdos a largo plazo y nos convertiría en prisioneros del presente. La amígdala, es aquí donde residen las emociones, en particular el miedo, donde se registran y se generan inicialmente las emociones, su nombre significa «almendra». El tálamo, es como un repetidor, que recoge las señales sensoriales del tronco encefálico y las reenvía a las distintas cortezas; su nombre significa «cámara interna». El hipotálamo, regula la temperatura corporal, el ritmo circadiano, el hambre, la sed y determinados aspectos relacionados con la reproducción y con el placer; está situado bajo el tálamo, de ahí su nombre.
  14. 3. La corteza cerebral, que es la capa más externa del cerebro. Desde un punto de vista evolutivo, la estructura más reciente de la corteza cerebral es la neocorteza («nueva corteza»), que controla los comportamientos cognitivos más elevados. Está especialmente desarrollada en el cerebro humano: constituye casi un 80 por ciento de la masa cerebral, a pesar de que es tan gruesa como una servilleta. En las ratas la neocorteza es plana, pero en los humanos posee muchas circunvoluciones, lo que permite empaquetar una gran superficie en el cráneo humano.
  15. Las sinapsis actúan como puertas que regulan el flujo de información en el cerebro. Determinados compuestos químicos, llamados "neurotransmisores", pueden penetrar en la sinapsis y alterar el flujo de las señales. Puesto que los neurotransmisores como la dopamina, la serotonina y la noradrenalina ayudan a controlar el flujo de información que recorre las innumerables vías del cerebro, ejercen un poderoso efecto sobre lo que pensamos y nuestros estados de ánimo.
  16. Los diferentes estados de la conciencia vibran a distintas frecuencias. Por ejemplo, el sueño profundo se corresponde con las ondas delta, que vibran entre 0,1 y 4 ciclos por segundo. Los estados mentales activos, como la resolución de problemas, se corresponden con las ondas beta, que oscilan entre 12 y 30 ciclos por segundo.
  17. Haciendo incidir energía magnética sobre un punto concreto del cerebro, se puede establecer su función simplemente con observar cómo ha variado el comportamiento de la persona. (Por ejemplo, si se lanzan pulsos magnéticos contra el lóbulo temporal izquierdo, se verá cómo esto afecta negativamente a nuestra capacidad de hablar).
  18. Históricamente, cada nuevo descubrimiento científico ha dado lugar a un nuevo modelo del cerebro. Uno de los primeros fue el «homúnculo», un hombrecito que vivía en el interior del cerebro y tomaba todas las decisiones. Con la llegada de los primeros dispositivos mecánicos sencillos, se propuso otro modelo: el cerebro como máquina, como un reloj, con ruedecillas y engranajes mecánicos; esta analogía resultó útil para científicos e inventores como Leonardo da Vinci, quien, de hecho, diseñó un hombre mecánico. A finales del siglo XIX , cuando la máquina de vapor estaba forjando nuevos imperios, surgió otra analogía: el cerebro como máquina de vapor, con flujos de energía que competían entre sí. A principios del siglo pasado, con la irrupción del teléfono, se implantó otra analogía: el cerebro como una centralita telefónica gigante; el cerebro era una gran red de líneas telefónicas interconectadas; la conciencia era una larga fila de operadoras telefónicas sentadas frente a un gran panel de clavijas, desconectando y conectando cables continuamente. Con la aparición del transistor, de nuevo cambió el modelo dominante: ahora era el cerebro como ordenador; las antiguas centralitas se sustituyeron por microchips que contenían cientos de millones de transistores. La analogía más reciente es la de internet, que conecta entre sí miles de millones de ordenadores; la conciencia, según esta representación, es un fenómeno «emergente», que surge milagrosamente a partir de la acción colectiva de miles de millones de neuronas.
  19. Normalmente, los hemisferios se complementan entre sí a medida que los pensamientos pasan repetidamente de uno a otro. El hemisferio izquierdo es más analítico y lógico (es donde se ubican las habilidades verbales), mientras que el derecho es más holístico y artístico. Pero el izquierdo es el dominante y el que toma las decisiones últimas. Las órdenes pasan del hemisferio izquierdo al derecho a través del cuerpo calloso. Pero, si esa conexión se corta, eso implica que el derecho queda libre de la dictadura del izquierdo. Puede que el hemisferio derecho tenga voluntad propia, que choque con los deseos del dominante hemisferio izquierdo.
  20. El doctor Sperry, tras minuciosos estudios de pacientes con cerebro dividido, llegó finalmente a la conclusión de que podía haber dos mentes diferentes operando en un solo cerebro. Escribió que cada hemisferio es «de hecho un sistema consciente por derecho propio, que percibe, piensa, recuerda, razona, desea y se emociona, todo ello de una manera característicamente humana y […] tanto el hemisferio izquierdo como el derecho pueden ser conscientes al mismo tiempo de experiencias mentales, incluso contradictorias entre sí, que tienen lugar en paralelo»
  21. Existen diversas maneras de comunicarse por separado con cada hemisferio sin que el otro tenga conocimiento de ello. Es posible, por ejemplo, hacer que el sujeto lleve una gafas especiales en las que se le muestran preguntas a cada ojo por separado, de manera que es sencillo hacerle preguntas a cada hemisferio. Lo difícil es tratar de conseguir una respuesta de cada hemisferio. Puesto que el derecho no puede hablar (los centros del habla están situados únicamente en el izquierdo), es difícil obtener respuestas de él. El doctor Gazzaniga me contó que, para averiguar lo que el hemisferio derecho estaba pensando, había ideado un experimento en el que el (mudo) hemisferio derecho podía «hablar» utilizando letras del Scrabble. Empezó preguntándole al hemisferio izquierdo del paciente qué haría tras la graduación. El paciente respondió que quería hacerse dibujante. Pero la cosa se puso interesante cuando le hizo la misma pregunta al (mudo) hemisferio derecho. Este deletreó las palabras «piloto de carreras». Sin que el dominante hemisferio izquierdo lo supiese, el derecho tenía unos planes de futuro completamente distintos. El hemisferio derecho tenía literalmente ideas propias. Rita Carter escribe: «Las repercusiones que esto puede tener son alucinantes. Da a entender que todos podríamos llevar en nuestro cráneo un prisionero mudo con una personalidad, ambición y conciencia de sí mismo muy diferentes de la entidad que creemos ser en nuestro día a día»
  22. «Conciencia» es el proceso de crear un modelo del mundo a partir de múltiples bucles de retroalimentación basados en distintos parámetros (por ejemplo, la temperatura, el espacio, el tiempo o la relación con los demás), para lograr un objetivo (por ejemplo, encontrar pareja, comida o refugio).
  23. El nivel más bajo de conciencia es el nivel 0, en el que un organismo es estacionario o tiene movilidad limitada y crea un modelo de su lugar utilizando bucles de retroalimentación basados en unos pocos parámetros (como la temperatura). Por ejemplo, el nivel más simple de conciencia es el de un termostato. Enciende automáticamente el aire acondicionado o la calefacción para ajustar la temperatura de una habitación, sin ninguna ayuda. La clave es la retroalimentación, que activa un interruptor si la temperatura baja o sube demasiado. (Por ejemplo, los metales se expanden cuando se calientan, de manera que un termostato puede activar un interruptor si una placa de metal se expande más allá de determinado punto). Cada bucle de retroalimentación constituye «una unidad de conciencia», por lo que un termostato tendría una sola unidad de conciencia de nivel 0; es decir, un nivel 0:1; una flor poseen muchos más bucles de retroalimentación, por lo que tendrían un grado más elevado de conciencia de nivel 0. Una flor con diez bucles de retroalimentación (que miden la temperatura, la humedad, la luz solar, la gravedad…) tendría una conciencia de nivel 0:10.
  24. Los organismos que son móviles y cuentan con un sistema nervioso central poseen conciencia de nivel I, que incluye un nuevo conjunto de parámetros para medir su ubicación variable. Un ejemplo de conciencia de nivel I serían los reptiles. Tienen tantos bucles de retroalimentación que han desarrollado un sistema nervioso central para gestionarlos. El cerebro reptil tendría quizá más de cien bucles de retroalimentación (que controlan su sentido del olfato, del equilibrio, del tacto, del oído, de la vista, la presión sanguínea, etcétera, y cada uno de estos contiene a su vez más bucles de retroalimentación). Por ejemplo, el sentido de la vista por sí solo implica una gran cantidad de bucles de retroalimentación, ya que el ojo puede reconocer el color, el movimiento, las formas, la intensidad de la luz y las sombras. Análogamente, los demás sentidos del reptil, como el oído y el gusto, requieren bucles de retroalimentación adicionales. El conjunto de todos ellos crea una imagen mental de dónde se encuentra el reptil en el mundo y también de dónde están otros animales (por ejemplo, sus presas). La conciencia de nivel I, a su vez, está gobernada principalmente por el cerebro reptil, situado en la parte central y posterior de nuestra cabeza.
  25. La siguiente es la conciencia de nivel II, en la que los organismos crean un modelo de su lugar no solo en el espacio sino también respecto a otros individuos (es decir, son animales sociales con emociones). El número de bucles de retroalimentación para la conciencia de nivel II aumenta exponencialmente, por lo que resulta útil introducir una nueva clasificación numérica para este tipo de conciencia. Crear aliados, detectar enemigos, servir al macho alfa, etcétera, todos estos son comportamientos muy complejos que requieren un cerebro mucho mayor, por lo que la conciencia de nivel II coincide con la formación de nuevas estructuras cerebrales en forma del sistema límbico. Como ya se ha mencionado antes, el sistema límbico incluye el hipocampo (para los recuerdos), la amígdala (para las emociones) y el tálamo (para la información sensorial), todos los cuales proporcionan nuevos parámetros para crear modelos en relación con los demás individuos. Definimos el grado de conciencia de nivel II como el número total de bucles de retroalimentación diferentes que un animal necesita para interactuar socialmente con los miembros de su grupo. Podemos estimar la conciencia de nivel II partiendo del número de animales que componen el grupo o tribu y contando el número total de formas en que el animal interactúa emocionalmente con cada uno de ellos. Esto incluiría reconocer a rivales y amigos, crear vínculos con los demás, devolver favores, formar coaliciones, entender el estatus propio y la clasificación social de los demás, respetar el estatus de los superiores, desplegar el poder propio ante los inferiores, conspirar para elevarse en la escala social, etcétera. (Podemos excluir a los insectos de este nivel II, porque, aunque establecen relaciones sociales con los miembros de su colmena o grupo, hasta donde sabemos no sienten emociones). Podemos ofrecer una clasificación numérica a grandes rasgos de la conciencia de nivel II, a partir del número total de emociones y comportamientos sociales diferenciados que el animal exhibe. Por ejemplo, si una manada de lobos está compuesta por diez ejemplares, y cada uno de ellos interactúa con todos los demás a través de quince emociones y gestos distintos, su nivel de conciencia, en una primera aproximación, viene dado por el producto de los dos, que es ciento cincuenta, de manera que tendría una conciencia de nivel II:150. Esta cifra tiene en cuenta tanto el número de animales con los que tiene que interactuar como la cantidad de maneras en que puede comunicarse con cada uno de ellos.
  26. ¿Qué separa la conciencia humana de la de los animales? Los humanos somos los únicos en todo el reino animal capaces de comprender el concepto de mañana. A diferencia de los animales, nos preguntamos constantemente «qué ocurrirá» semanas, meses e incluso años en el futuro, por lo que creo que la conciencia de nivel III crea un modelo de su lugar en el espacio y después simula su evolución en el futuro, haciendo predicciones aproximadas nuestros cerebros se diferencian de los de otros animales, en particular por el gran tamaño de la corteza prefrontal, situada justo detrás de la frente, que nos permite «ver» hacia el futuro.
  27. La conciencia humana es una forma específica de conciencia que crea un modelo del mundo y después simula su evolución en el tiempo, evaluando el pasado para simular el futuro.
  28. El cerebro humano es una “máquina anticipatoria” y “construir el futuro” es su actividad principal.
  29. Definimos la conciencia como el proceso de crear un modelo del mundo a partir de múltiples bucles de retroalimentación basados en distintos parámetros (por ejemplo, la temperatura, el espacio, el tiempo o la relación con los demás) para conseguir un objetivo.
  30. Cuando escuchamos un chiste no podemos evitar simular el futuro y completar la historia por nuestra cuenta. Sabemos lo suficiente sobre el mundo físico y social para anticipar el final, por eso soltamos una carcajada cuando el chiste termina con una conclusión totalmente inesperada. De esta manera, poseer un refinado sentido del humor es en realidad un indicio de nuestra conciencia de nivel III y de nuestra inteligencia, es decir, de nuestra capacidad para simular el futuro. Esto explica también algo que todo cómico sabe: el tempo es la clave del humor. Si la gracia se cuenta demasiado rápido, el cerebro no ha tenido tiempo de simular el futuro, y por lo tanto no se crea la sensación de lo inesperado. Si se cuenta demasiado tarde, el cerebro ya ha tenido tiempo de simular varios futuros posibles, y se pierde igualmente el elemento sorpresa.
  31. - Se puede ver la inteligencia como la complejidad de nuestras simulaciones del futuro.
  32. - NIVEL I - FLUJO DE CONCIENCIA: El flujo de conciencia de nivel I es en gran medida la interacción entre la corteza prefrontal y el tálamo. Cuando damos un paseo por el parque somos conscientes de los olores de las plantas, la sensación de una brisa ligera, los estímulos visuales de la luz, etcétera. Nuestros sentidos envían señales a la columna vertebral, al tronco encefálico y después al tálamo, que opera como una estación repetidora y clasifica los estímulos antes de mandarlos a las distintas cortezas cerebrales. Las imágenes del parque, por ejemplo, se remiten a la corteza occipital en la zona posterior del cerebro, mientras que la sensación de viento, recogida a través del sentido del tacto, se envía al lóbulo parietal. Las señales se procesan en las cortezas correspondientes y después pasan a la corteza prefrontal, donde finalmente tomamos conciencia de todas estas sensaciones.
  33. NIVEL II - ENCONTRAR NUESTRO LUGAR EN LA SOCIEDAD: Mientras que la conciencia de nivel I utiliza las sensaciones para crear un modelo de nuestra situación física en el espacio, la de nivel II produce un modelo del lugar que ocupamos en la sociedad. Supongamos que estamos invitados a una recepción a la que acuden personas muy importantes para nuestra vida profesional. Cuando exploramos la sala con la mirada, tratando de identificar a las personas en cuestión, se produce una intensa interacción entre el hipocampo (que procesa los recuerdos), la amígdala (que trata las emociones) y la corteza prefrontal (que combina toda esta información). A cada imagen, nuestro cerebro le asocia automáticamente una emoción, como felicidad, miedo, ira o envidia, y la procesa en la amígdala. Si avistamos a nuestro principal rival, de quien sospechamos que nos está apuñalando por la espalda, la emoción del miedo se procesa en la amígdala, que envía un mensaje urgente a la corteza prefrontal, alertándola del posible peligro. Simultáneamente, se mandan señales al sistema endocrino para que empiece a bombear adrenalina y otras hormonas en la sangre, lo que hará que aumente el ritmo cardíaco preparándonos para una respuesta en forma de lucha o de huida.
  34. Las emociones se originan y se procesan en el sistema límbico.
  35. Las emociones son respuestas rápidas del sistema límbico ante situaciones de emergencia y no requieren el permiso de la corteza prefrontal. El hipocampo es también importante a la hora de procesar los recuerdos. La conciencia de nivel II, en esencia, consiste en la reacción de la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal.
  36. En cualquier sociedad compleja, cualquiera que tenga la capacidad de adivinar correctamente las intenciones, motivos y planes de otras personas posee una enorme ventaja de cara a la supervivencia sobre quienes no pueden hacerlo.
  37. La teoría de la mente nos permite formar alianzas con terceros, neutralizar a nuestros enemigos y consolidar nuestras amistades, lo que hace que aumente notablemente nuestro poder y la probabilidad de que sobrevivamos y encontremos pareja.
  38. NIVEL III - SIMULAR EL FUTURO: La conciencia de nivel más elevado, que se asocia principalmente con el Homo sapiens, es la conciencia de nivel III, en la que, partiendo de nuestro modelo del mundo, realizamos simulaciones hacia el futuro. Los humanos realizamos constantemente simulaciones de futuro en las que somos protagonistas. Imaginamos continuamente cómo nos comportaríamos frente a distintas situaciones. Es extremadamente difícil conseguir que el cerebro deje de simular el futuro, aunque se han ideado elaborados métodos para tratar de hacerlo (como la meditación). La corteza prefrontal medial podría desempeñar para el yo el mismo papel que el hipocampo tiene para la memoria […], podría estar tejiendo continuamente la sensación de ser quienes somos. Dicho de otra manera, puede que esta sea la vía de acceso al concepto del «yo», la región central del cerebro que combina, integra e imagina una narrativa unificada de quiénes somos. La teoría espaciotemporal afirma que la conciencia se compone a partir de muchas subunidades del cerebro, cada una de las cuales compite con las demás por crear un modelo del mundo, a pesar de lo cual sentimos que nuestra conciencia es continua.
  39. El doctor Gazzaniga se refiere al hemisferio izquierdo como «el intérprete», que piensa constantemente ideas para cubrir las inconsistencias y los vacíos en nuestra conciencia. En un experimento, él mostraba durante un instante la palabra «rojo» únicamente al hemisferio izquierdo de un paciente, y la palabra «plátano» solo al hemisferio derecho. (Lo que significa que el hemisferio izquierdo, dominante, no tiene conocimiento del plátano). A continuación, se le pedía al sujeto que cogiese un bolígrafo con la mano izquierda (controlada por el hemisferio derecho) y que dibujase algo. Naturalmente, lo que dibujaba era un plátano. Recordemos que el hemisferio derecho puede hacer esto, porque ha visto el plátano, pero el izquierdo no tiene ni idea de que el plátano se le había mostrado al hemisferio derecho. Después se le preguntaba por qué había dibujado un plátano. Como quien controla el habla es exclusivamente el hemisferio izquierdo, y puesto que este no sabía nada sobre el plátano, el paciente debería haber respondido «No lo sé». En cambio, lo que respondió fue: «Es más fácil dibujar con esta mano porque me cuesta menos bajarla». Gazzaniga concluye diciendo: «Es el hemisferio izquierdo el que interviene en la tendencia humana a buscar orden en el caos, el que intenta que todo encaje en una historia y en un contexto. Parece que se ve impelido a plantear hipótesis sobre la estructura del mundo aun cuando las evidencias indiquen que no existe patrón alguno». En otras palabras, el hemisferio izquierdo busca continuamente excusas, algunas de ellas disparatadas y absurdas, para que el mundo tenga sentido.
  40. Si nuestro cerebro fuese lo suficientemente sencillo para que pudiésemos comprenderlo, seríamos tan simples que no podríamos hacerlo.
  41. ¿Cómo se forman, se almacenan y se recuperan los recuerdos? La información sensorial (es decir, de la vista, el tacto o el gusto) debe pasar primero por el tronco encefálico y después por el tálamo, que actúa como repetidor y dirige las señales a los distintos lóbulos sensoriales del cerebro, donde se evalúan. La información procesada llega a la corteza prefrontal, donde entra en la conciencia y forma lo que consideramos la memoria a corto plazo, que dura entre unos segundos y varios minutos. Para almacenar este recuerdo durante un período más prolongado, la información debe pasar por el hipocampo, donde los recuerdos se clasifican en varias categorías. En lugar de almacenarlos todos en una sola área del cerebro, como una grabadora o un disco duro, el hipocampo redirige los fragmentos a las distintas cortezas. Por ejemplo, los recuerdos emocionales se conservan en la amígdala, pero las palabras se almacenan en el lóbulo temporal. Por su parte, los colores y otra información visual se recogen en el lóbulo occipital, y el sentido del tacto y el movimiento residen en el lóbulo parietal. Un único recuerdo —por ejemplo, de un paseo por el parque— contiene información que se descompone y se almacena en distintas regiones del cerebro, pero revivir un solo aspecto del recuerdo (como el olor del césped recién cortado) puede hacer que el cerebro se lance en busca de los demás fragmentos para recrear una experiencia coherente.
  42. Para hacernos una idea del volumen de información sin procesar que sube por la médula espinal hasta el tálamo, centrémonos en un solo aspecto, la vista, ya que muchos de nuestros recuerdos se codifican así. En nuestra retina hay alrededor de ciento treinta millones de células, llamadas «conos» y «bastones», que procesan y registran cien millones de bits de información de nuestro entorno en cada momento. Esta enorme cantidad de datos se recoge y se envía a través del nervio óptico, que trasporta nueve millones de bits de información por segundo, y llega al tálamo. Desde ahí la información alcanza el lóbulo occipital, en la parte posterior del cerebro. La corteza visual, a su vez, comienza el arduo proceso de analizar esta montaña de datos. Esta corteza está compuesta por varios retazos y se ubica en la parte posterior del cerebro, con nombres que van de V1 a V8, cada uno de los cuales está diseñado para realizar una tarea determinada. La zona denominada V1 es como una pantalla: genera en la parte posterior del cerebro un patrón con una forma muy similar a la de la imagen original; La visión estereoscópica sucede en la zona V2: Estas neuronas comparan las imágenes procedentes de cada ojo; La distancia se lleva a cabo en la zona V3: Estas neuronas calculan la distancia a un objeto, utilizando las sombras y otra información procedente de ambos ojos; Los colores se procesan en la zona V4. El movimiento se realiza en la zona V5: Distintos circuitos pueden detectar diferentes clases de movimiento, como el rectilíneo, en espiral o la expansión. Desde el lóbulo occipital, la información se envía a la corteza prefrontal, donde por fin «vemos» la imagen y generamos el recuerdo a corto plazo. A continuación, la información se direcciona al hipocampo, que la procesa y la almacena durante un máximo de veinticuatro horas. El recuerdo entonces se despieza y se distribuye entre las distintas cortezas.
  43. El hecho de que podamos recordar acontecimientos de un pasado lejano se debe a las exigencias y las ventajas de simular el futuro. Las áreas del cerebro que se utilizan para recuperar los recuerdos son las mismas que intervienen en la simulación del futuro. El vinculo entre la corteza dorsolateral prefrontal y el hipocampo se activa tanto cuando una persona se dedica a planificar el futuro como cuando recuerda el pasado. En cierto sentido, el cerebro intenta «recordar el futuro» sirviéndose de recuerdos del pasado para determinar cómo evolucionará algo en el futuro.
  44. Para un animal, el pasado es en gran medida un despilfarro de recursos, puesto que ofrece pocas ventajas evolutivas. Pero simular el futuro, a partir de las lecciones del pasado, es uno de los motivos fundamentales para el desarrollo de nuestra inteligencia.
  45. En los primeros estadios del alzhéimer, el hipocampo, la parte del cerebro en la que se procesan todos los recuerdos a corto plazo, comienza a deteriorarse. Recuerdos a largo plazo, almacenados en las distintas cortezas cerebrales, permanecen relativamente intactos, al menos en un principio. Con el tiempo, llega un momento en que la enfermedad ha avanzado tanto que destruye incluso los recuerdos básicos a largo plazo.
  46. Hay quien sospecha que si la capacidad de la memoria aumenta demasiado, podríamos recordar también todos los fracasos y hechos dolorosos, y quizá eso nos haga dudar. He aquí un posible inconveniente de recordar demasiado.
  47. Los científicos han descubierto que existen dos genes importantes, el CREB activador (que estimula la formación de nuevas conexiones entre las neuronas) y el CREB represor (que evita la formación de nuevos recuerdos). Los científicos barajan la hipótesis de que en el cerebro tenemos una cantidad fija de CREB activador, que limita lo que podemos aprender en cada momento. Si intentamos estudiar mucho antes de un examen, agotaremos rápidamente la cantidad de CREB activadores y, por lo tanto, no podremos aprender más, al menos hasta que descansemos y recuperemos la cantidad de CREB activadores. La mejor manera de preparar un examen final consiste en revisar mentalmente el material de manera periódica a lo largo del día hasta que se incorpore a nuestra memoria a largo plazo. El gen CREB represor actúa como un filtro que se deshace de la información inútil. Pero si un recuerdo está vinculado con una emoción fuerte, o bien elimina el gen CREB represor o bien hace que aumenten los niveles de CREB activador. Cuanto mayor es la cantidad de proteínas CREB que circulan por el cerebro, más rápida es la formación de recuerdos a largo plazo.
  48. La «amnesia retrógrada» sucede cuando algún traumatismo o daño cerebral provoca la pérdida de recuerdos preexistentes, normalmente hasta el evento que causó la amnesia. Aquí el hipocampo está intacto, por lo que se pueden formar nuevos recuerdos, aunque la memoria a largo plazo está dañada.
  49. La «memoria anterógrada» ocurre cuando es la memoria a corto plazo la que sufre daños, de manera que la persona tiene dificultades para crear nuevos recuerdos posteriores al evento que provocó la amnesia.
  50. Adrenalina, una de las claves para la creación de los recuerdos vívidos y duraderos que con frecuencia acompañan a los eventos traumáticos.
  51. Los recuerdos existen por una razón: para enseñarnos las lecciones de la vida. Incluso los recuerdos desagradables, decían, sirven a un propósito mayor. Por dolorosas que puedan ser las rupturas sentimentales y las relaciones, son experiencias de las que aprendemos. Nos hacen ser mejores personas.
  52. "El talento acierta en la diana donde los demás yerran. El genio acierta en la diana que los demás ni siquiera ven." Arthur Chopenhauer
  53. El propio cerebro puede cambiar cuando aprende. Aunque no se incorporan células cerebrales a la corteza, las conexiones entre las neuronas cambian cada vez que se aprende una nueva tarea. En otras palabras, aprender realmente cambia la estructura del cerebro.
  54. La conexión entre los lóbulos prefrontal y parietal es importante para el pensamiento matemático y abstracto, mientras que la conexión entre el lóbulo prefrontal y el sistema límbico (que participa en el control consciente de las emociones y contiene el centro del placer) es aparentemente fundamental para tener éxito en la vida.
  55. El hemisferio izquierdo es responsable del pensamiento convergente y el derecho del pensamiento divergente. La mitad izquierda examina los detalles y los procesa de manera lógica y analítica, pero no es capaz de establecer conexiones generales y abstractas. La mitad derecha es más imaginativa e intuitiva, y tiende a funcionar de manera holística, integrando las piezas del puzzle de información en un todo.
  56. La conciencia humana implica la capacidad de crear un modelo del mundo y simular su evolución en el futuro para alcanzar un objetivo.
  57. El hemisferio derecho es mucho más artístico que el izquierdo. Normalmente, el izquierdo restringe ese talento y lo mantiene a raya, pero si este sufre algún tipo de lesión puede dar rienda suelta a las capacidades artísticas latentes en el derecho, lo que resulta en una explosión de talento artístico.
  58. Núcleo caudado (relacionado con el desarrollo de hábitos) y el lóbulo temporal (donde se almacenan hechos y cifras). Se cree que estas dos áreas trabajan al unísono para crear su memoria fotográfica.
  59. Cada día nacen de manera natural miles de células nuevas en el hipocampo, pero la mayoría muere al poco tiempo. No obstante, se ha demostrado que las ratas que aprenden nuevas tareas conservan una proporción mayor de esas células nuevas. Una combinación de ejercicio y compuestos químicos para elevar el estado de ánimo también puede mejorar la tasa de supervivencia de células nuevas en el hipocampo. El estrés, por el contrario, acelera la muerte de estas nuevas neuronas.
  60. Solo quince millones, de los más de tres mil millones pares de bases, o «letras», que componen nuestro genoma, nos separan de los chimpancés, nuestro vecino más cercano genéticamente. (Cada «letra» de nuestro código genético se refiere a un ácido nucleico, de los que hay cuatro, identificados como A, T, C y G. Por lo que nuestro genoma consta de tres mil millones de letras dispuestas así: ATTCCAGGG…). La doctora Pollard demostró que una alteración de tan solo dieciocho letras de nuestro genoma era parcialmente responsable de uno de los mayores y más definitorios cambios genéticos en la historia de la humanidad, que permitió un enorme incremento de nuestra inteligencia. FOX2, por ejemplo, es fundamental para el desarrollo del habla. Otro gen crucial es el llamado ASPM, del cual se cree es responsable del extraordinario crecimiento de nuestra capacidad cerebral. Los científicos han seguido el rastro de las mutaciones en el gen ASPM y han visto que ha mutado alrededor de quince veces en los últimos cinco o seis millones de años, desde que nos separamos de los chimpancés; la última mutación, hace cinco mil ochocientos años, coincide con la aparición del lenguaje escrito y la agricultura.
  61. Ser superlisto no garantiza el éxito económico en la vida. De hecho, ser superlisto puede hacer que nos encasillen en los peldaños inferiores de una sociedad que valora más a los atletas, las estrellas de cine, los cómicos y los personajes televisivos. Nadie se hizo rico nunca estudiando la teoría de la relatividad.
  62. Los sueños son una de las formas más antiguas de conciencia. Quizá los sueños no sean eventos absurdos y aleatorios que el cerebro durmiente recopila, sino fenómenos que podrían ayudarnos a entender el significado de la conciencia. Los sueños podrían ser una de las claves para comprender los estados alterados de la conciencia.
  63. En 1865, August Kekulé tuvo un sueño acerca del benceno, en el que los enlaces de los átomos de carbono formaban una cadena que acababa cerrándose sobre sí misma y formando un círculo, como una serpiente que se muerde la cola. Este sueño desvelaría la estructura atómica de la molécula de benceno.
  64. "Los sueños son la carretera real que lleva al subconsciente." Freud.
  65. - Las imágenes neurales indican que las áreas del cerebro que se activan durante el sueño son las mismas que participan en el aprendizaje de una nueva tarea. Es posible que el sueño sea útil para consolidar esta nueva información.
  66. El hipocampo está activo cuando soñamos, lo que parece indicar que los sueños hacen uso de nuestro almacén de recuerdos. La amígdala y el cíngulo anterior también están activos, lo que significa que los sueños pueden ser altamente emocionales, incluyendo con frecuencia el miedo. Pero lo más revelador son las áreas del cerebro que están inactivas. Cuando la corteza prefrontal dorsolateral está inactivada, no podemos contar con el centro planificador racional del cerebro. Por eso en nuestros sueños vagamos sin rumbo fijo y el centro visual nos proporciona imágenes sin control racional. La corteza orbitofrontal, la encargada de comprobar datos, también está inactiva. Por eso los sueños pueden desarrollarse despreocupadamente sin ninguna restricción por parte de las leyes de la física o el sentido común. Y el lóbulo temporalparietal, que ayuda a coordinar nuestro sentido de la posición utilizando señales de los ojos y del oído interno, también está inactivado, lo que podría explicar nuestras experiencias extracorpóreas cuando estamos soñando.
  67. La conciencia humana representa principalmente la actividad del cerebro, que crea de manera constante modelos del mundo exterior y lleva a cabo simulaciones proyectadas en el futuro. De ser así, los sueños representan un modo alternativo de simular el futuro, en el que las leyes de la naturaleza y de las interacciones sociales están temporalmente suspendidas.

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